Con el grupo ya de unas 80 personas, los extremistas registraron el carro de los cristianos, tomaron Biblias y folletos y los tiraron al suelo. Obligaron a los dos matrimonios, en estado de shock, a repetir que se “convertirían” al hinduismo y que nunca volverían; También patearon las Biblias y profirieron insultos contra Cristo, mientras forzaban al pastor Das a escribir una carta de disculpa.
Luego, uno de los atacantes entregó un frasco con líquido inflamable y obligó a tres cristianos a rociar las Biblias y otros materiales. Después hicieron que el pastor encendiera el fuego, tras lo cual la multitud celebró al dios Rama y arrastró a los cristianos hasta su vehículo, donde los mantuvieron encerrados.
“Nos encerraron en el coche durante dos horas, no nos dejaron comer, beber agua ni aliviarnos durante ese tiempo”, contó Masih. En ese período, Reena, su esposa, logró llamar al abogado Satish Arya, exmiembro de Arya Samaj y cristiano desde hacía cinco años, quien condujo unos 10 kilómetros hasta Titoli mientras avisaba a la policía
Al llegar, Arya vio a unas 25 mujeres hindúes golpeando a las dos cristianas y a hombres agrediendo a los creyentes varones. “Abofeteaban a mujeres cristianas, les tiraban del pelo, les daban puñetazos… Los hombres hindúes atacaban a los cristianos de la misma manera»
“Me desnudaron de cintura para arriba y siguieron golpeándome durante 25 minutos, y todo esto en presencia de la policía”, denunció Arya. Algunos extremistas llegaron a sugerir quemar vivos a los cinco cristianos dentro del carro, pero desistieron tras la advertencia del abogado sobre las graves consecuencias legales.
Más tarde, la policía llevó a los cristianos a la comisaría, donde, según Arya, fueron presionados para firmar una declaración en la que renunciaban a denunciar a la multitud y prometían no volver a la aldea. La familia anfitriona fue amenazada con ser expulsada de la región si apoyaba a los creyentes, pese a ser cristiana desde hacía casi 18 años.
Al día siguiente, unos 80 pastores de Haryana presentaron una queja formal contra los agresores y solicitaron medidas al superintendente de Policía. Aunque las autoridades prometieron actuar, hasta el momento no se ha efectuado ninguna detención, mientras los dos matrimonios siguen traumatizados y el pastor Das se ha mudado con sus hijos a Bangalore, en Karnataka.